Estaba viendo una película en la que un chico se quejaba de ir a vivir con su abuela porque “su casa estaba abarrotada de cosas y no hay sitio para mí y mi estilo”, entonces pensé en lo importante que es la sencillez y lo feliz que puede hacer a alguien el tener algo de “su estilo”, ni más ni menos.

Hacer una joya para alguien, implica crear algo especialmente para esa persona, algo de su estilo (aunque sea inevitable plasmar algo del mío) y es un trabajo “con alma” en el que se pone toda la dedicación y el mimo que uno tiene dentro.

María quería un anillo de plata de líneas rectas, sin grandes fornituras. Lo único que quería, era que se resaltara la piedra verde que ella misma aportó, su Turmalina, un pequeño tesoro que quería tener siempre a buen recaudo y qué mejor que envolviéndolo en un metal precioso.

 

Trabajando en el taller
Trabajando en el taller

 

Cada vez más, creo que los mayores tesoros se esconden en la sencillez y, cada vez más, pienso que lo mejor que tenemos es poder disfrutar de ellos. Nos pasamos la vida guardando las cosas de valor en un cajón o en una caja con llave y el tiempo va pasando. Cuando queremos darnos cuenta, se han ido muchas ocasiones en las que no hemos disfrutado de aquello que queríamos…

Y después de todo, cada vez más, creo que los mayores tesoros son el tiempo, las personas que amamos y los pequeños caprichos que con mucho o poco valor económico, nos dan píldoras de felicidad

 

Work in progress!
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