Sutil y a la vez elegante, pequeño y a la vez imponente. Me encanta hacer joyas como ésta en la que una piedra tiene todo el protagonismo ¡y qué piedra! – No es un diamante, aunque pueda parecerlo -. Su brillo es intenso y comedido al mismo tiempo, su tonalidad exquisita y su corte romántico. Este topacio blanco me ha conquistado.

Cuando además de la piedra bonita y de la joya elegante y femenina, es una hija quien decide encargarla especialmente para regalarla a su madre, el resultado es todavía mejor. Así ha sido el caso de Elena, una andaluza con mucho salero que tenía muy claro lo que quería regalarle a su madre.

 

Pieza realizada a mano en plata
Pieza realizada a mano en plata

 

Hay cosas, elementos, que parece que son una extensión del cuerpo o al menos una característica importante, gente a la que no recuerdas sin ese elemento porque siempre lo lleva consigo: unas determinadas gafas, un color nada convencional en el cabello o en un solo mechón y, desde luego, joyas, ya que hay quienes llevan siempre las mismas joyas y no importa el tiempo que pase. No me refiero al clásico anillo de pedida o alianza de boda, no, me refiero a ese colgante minúsculo que siempre has visto rodeando su cuello, a ese anillo que heredó de su abuela y no se quita ni para ir a la playa, a esa pulsera que le regaló su padre a su madre cuando eran novios y ahora la lleva ella.

Cada una de esas joyitas representa una historia y un momento especial. Además de ese vínculo madre-hija, sin lugar a dudas esta pieza es la típica que puedes llevar siempre contigo porque viste, porque pega con todo y porque luce al mismo tiempo que pasa desapercibida.

 

Topacio blanco engastado y con cadena colocada :)
Topacio blanco engastado y con cadena colocada :)

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