Los bebés siempre me han despertado ternura. A pesar de que la mayoría de la gente dice que los hay, yo nunca veo feo a ningún bebé. Me hacen gracia y me vuelve loca su piel suave y su olor. Nunca me imaginé a mí misma haciendo pendientes para bebé y la verdad es que me encanta.

Realmente es una joya muy sencilla a la vista pero desde luego no en cuanto al trabajo que conlleva, pues al ser tan sumamente pequeña requiere mucha atención, mucha vista y mucha paciencia para que dos piezas diminutas queden exactamente iguales, haciéndose a mano.

 

Cortando el oro para comenzar con los pendientes
Cortando el oro para comenzar con los pendientes

 

En esta ocasión, enseño los pendientes de Vera :) Una niña siempre sonriente y de muy fácil trato, no suele llorar en brazos ajenos a los de sus padres.

La madre de Vera, Sara, es una chica muy sencilla y con una personalidad diferente, especial. Es encantadora y minimalista. Por eso me inspiré a hacer unos pendientes con una forma nada habitual en los bebés y al mismo tiempo muy sencillos y nada cursis.

 

Proceso de producción
Proceso de producción

 

Sin lugar a dudas, es de las joyas que más me gusta ver puestas y ahora se ha puesto muy de moda utilizarlos años después como segundo pendiente. Quién sabe, igual veo a Vera dentro de 20 años utilizando esta misma joya de oro de 24 kilates.

 

Ahí está Vera con sus pendientes. A sus padres no les gusta que haya fotos de ella en internet, así que nos conformamos con este plano :)
Ahí está Vera con sus pendientes. A sus padres no les gusta que haya fotos de ella en internet, así que nos conformamos con este plano :)

 

 

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